Siguiendo consejos dejé mi catana aparcada unos días, cogí a mi reina de la mano y nos fuimos las dos a entregar personalmente el mensaje. Los mensajeros de hoy en día salen demasiado caros y son poco eficaces.
Nuestra idea era coger el corcel blanco pero resultó que estaba en fase prepotente y decidimos coger un burrito catalán, y digo uno y no dos porque mi reina y yo solo ocupamos un espacio.
Atravesamos el mar, atravesamos los Alpes, atravesamos fronteras y llegamos a un lugar sin expresión alguna, mensaje en mano a entregarlo a su destinatario.
La entrega se efectuaría a las 20.37h hora local en la "hlavná stanica" de Bratislava. Pero no leyó el mensaje, ni siquiera vio que lo llevaba en mi mano.
Se abalanzo sobre mis labios y acabe perdiendo el mensaje.
Que más da, que no lo lea en papel si lo lee en mi boca, y en su boca.
4 comentarios:
tiene usted una catana?
eso es secreto profesional!
PD. El consejo que segui era de usted!
Me alegra que le sirviera mi consejo.
Tengo yo una ex novia que le hacía mucha ilusión tener una catana. Pero no se la regalé. Terminé comprándole un punching ball (no estoy seguro de que se escriba así) que alivió muchas tensiones.
Un beso gordo
El texto me resulta un poco oscuro, pero el final es clarito, clarito...
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