Hace un par de días leí algo sobre una bruja que dejaba sapos en el retrete y de repente parece que todo el mundo a mi alrededor habla de ellas. El problema es que la gente sin experiencia no sabe diferenciar entre brujas y "brujas".
Las brujas, propiamente dichas, son esas viejas horribles o esas jóvenes impresionantes que vuelan subidas en una escoba de aquellas que mi reina hacia de pequeña con la iaia. De estas yo aún no he visto ninguna.
Las "brujas" son esas niñas, adolescentes, jóvenes, viejas, etc. que disfrutan amargando la vida a los demás, y especialmente a las demás. De estas he visto algunas y he vivido con dos. Incluso me atrevería a decir que mi parte guardiana nació, o al menos creció, gracias a ellas.
Estas "brujas" por lo general tiene un aspecto normal o incluso bastante agradable porque, claro, si fueran transparentes no serian "brujas". Al principio piensas que los sapos y culebras que te encuentras debajo de las almohadas del sofá, en los armarios de la cocina, en el baño, etc. son unos pobres bichos extraviados e intentas devolverlos a su medio natural. Un día cuando cogía un sapo para llevarlo a la mejor charca del LLobregat me habló y me preguntó si era tonta, pensé "vaya sapo maleducado" pero resultó ser un buen anfibio que me explicó que el no se había extraviado sino que mis dos compañeras de piso lo habían secuestrado y traído a casa para envenenarlo y ponerlo dentro del almuerzo de alguien. Así abrí los ojos, tan abiertos como los del sapo. El problema es que las muy "brujas" nos escucharon.
A las brujas no les importa que nadie sepa lo que son, o al menos no ahora que parece que la “Santa” Inquisición es más moderada. Sin embargo, las "brujas" no lo toleran porque puedes interponerte entre ellas y sus objetivos.
En aquel momento supe que la había cagado y que tendrían que eliminarme para no tener testigos.
Ahí empecé a inventarme, porque necesitábamos una guardiana que vigilara que nadie nos colara un sapo envenenado por la oreja mientras dormíamos.
Lo bueno de las "brujas" es que creen que el resto del mundo también lo es, así que el mejor truco es ignorarlas porque se les rompen los esquemas y les explota la cabeza. Menos mal que les explotó por la calle porque lo único que me faltaba era limpiar toda la porquería que había dentro de sus cabezas y que habría quedado esparcida por las paredes de la casa.Ahora ya se como matar "brujas" que es mucho mas fácil que matar a mis reinas.
He de decir además que fue lo mejor que me paso aquel año, recibiendo una avalancha de cariño de gente que contrarrestó los efectos de los sapos y culebras.