viernes, 23 de mayo de 2008

Mensajería exprés

Hay días en los que me siento especialmente furiosa. Días en lo que correría con mis espada hacia lugares inhabitados para descargar mi ira contra el vacío, contra su vacío.

Son esos días en los que decidí mandar de vuelta el mensajero que me enviaron. Pero cuando el mensajero llega a su destino no le reciben, como si no reconocieran que es suyo, que nació y creció en su reino. Y el mensajero se queda en las puertas de su antiguo reino, repudiado.

Repudiada.

Enajenada.

Estúpida.

Infantil.

lunes, 19 de mayo de 2008

De sapos y otros anfibios

Hace un par de días leí algo sobre una bruja que dejaba sapos en el retrete y de repente parece que todo el mundo a mi alrededor habla de ellas. El problema es que la gente sin experiencia no sabe diferenciar entre brujas y "brujas".

Las brujas, propiamente dichas, son esas viejas horribles o esas jóvenes impresionantes que vuelan subidas en una escoba de aquellas que mi reina hacia de pequeña con la iaia. De estas yo aún no he visto ninguna.

Las "brujas" son esas niñas, adolescentes, jóvenes, viejas, etc. que disfrutan amargando la vida a los demás, y especialmente a las demás. De estas he visto algunas y he vivido con dos. Incluso me atrevería a decir que mi parte guardiana nació, o al menos creció, gracias a ellas.

Estas "brujas" por lo general tiene un aspecto normal o incluso bastante agradable porque, claro, si fueran transparentes no serian "brujas". Al principio piensas que los sapos y culebras que te encuentras debajo de las almohadas del sofá, en los armarios de la cocina, en el baño, etc. son unos pobres bichos extraviados e intentas devolverlos a su medio natural. Un día cuando cogía un sapo para llevarlo a la mejor charca del LLobregat me habló y me preguntó si era tonta, pensé "vaya sapo maleducado" pero resultó ser un buen anfibio que me explicó que el no se había extraviado sino que mis dos compañeras de piso lo habían secuestrado y traído a casa para envenenarlo y ponerlo dentro del almuerzo de alguien. Así abrí los ojos, tan abiertos como los del sapo. El problema es que las muy "brujas" nos escucharon.

A las brujas no les importa que nadie sepa lo que son, o al menos no ahora que parece que la “Santa” Inquisición es más moderada. Sin embargo, las "brujas" no lo toleran porque puedes interponerte entre ellas y sus objetivos.

En aquel momento supe que la había cagado y que tendrían que eliminarme para no tener testigos.

Ahí empecé a inventarme, porque necesitábamos una guardiana que vigilara que nadie nos colara un sapo envenenado por la oreja mientras dormíamos.


Lo bueno de las "brujas" es que creen que el resto del mundo también lo es, así que el mejor truco es ignorarlas porque se les rompen los esquemas y les explota la cabeza. Menos mal que les explotó por la calle porque lo único que me faltaba era limpiar toda la porquería que había dentro de sus cabezas y que habría quedado esparcida por las paredes de la casa.Ahora ya se como matar "brujas" que es mucho mas fácil que matar a mis reinas.

He de decir además que fue lo mejor que me paso aquel año, recibiendo una avalancha de cariño de gente que contrarrestó los efectos de los sapos y culebras.

viernes, 2 de mayo de 2008

Conjugando

Lo malo de trabajar entre guiris es que siempre te preguntan cosas de tu propio idioma que no sabes contestar, como por ejemplo la diferencia entre condicional / subjuntivo y como se conjugan. Bueno, en realidad ellos no te dicen "conjugar" porque no creo ni que puedan pronunciarlo, pero te dicen algo raro que al final apendres a interpretar.

Y claro, además de quedar mal te quedas muy intrigada. El colmo es que de pequeña yo era una crack de la gramática y de las mates, del dibujo, de historia...de todo de lo que es crack una empollona excepto, obvio, de gimnasia. Así que se lo comenté a una amiga durante la hora del té, ui perdón, del café que esta es española: querría, quisiese, hubiese, hubiera...y ahí nos trabamos (presente indicativo del verbo trabar). Menos mal que siempre le puedes preguntar a dios, es decir a google, por que lo sabe todo y si no le pregunta a un montón de sabiondos adscritos a su iglesia. Y dios, es decir google, le ha preguntado a la RAE que es un sabiondo un poco cutre porque solo se sabia algunos tiempos verbales. En fin, al final he conseguido conjugar el condicional y el subjuntivo del verbo que mejor describe mi vida:

solear

presente subjuntivo compuesto
haya soleado
hayas soleado
haya
hayamos
hayais
hayan

pretérito pluscuamperfecto del subjuntivo
hubiese o hubiera soleado
hubieses o hubieras
hubiese o hubiera
hubiésemos o hubieramos
hubiáseis o hubierais
hubiesen o hubieran

futuro subjuntivo compuesto
hubiere
hubieres
hubiere
hubiéremos
hubiéreis
hubieren

porque me soleo con el Sol

pero también porque mi vida solea y me siento soleada especialmente cuando pierdes las esperanzas de que alguien te desolee...