viernes, 6 de junio de 2008

Erre que erre

Hoy ha venido mi jefe a mi mesa a pedirme que le enseñara a pronunciar la "r" y la "rr". Le he mandado a hacer gárgaras, literalmente, no metafórica. Porque yo de pequeña decía "pato" en vez de "plato", "madle" en vez de "madre" y pelo en vez de "perro". Mis padres decidieron mandarme a la señora logopeda. Esta señora me mandaba siempre hacer gárgaras, tanto que un día casi me ahogo y le dije "joderrrrrrr".


Así aprendí a decir "madre".

Por fin la panadera y su hijo dejaron de burlarse de mí.


Como decía, he mandado a mi jefe a hacer gárgaras pero se ha traído el vaso y las gárgaras a mi mesa a ver si yo le ahogaba para que dijera "joderrrrrr". Cuando ya le estaba convenciendo de que el paladar inglés no esta hecho para vibraciones potentes de lenguas pasa uno de sus compatriotas y suelta "I can do it!! RRRRRRRR"...

La madre que lo....

La segunda opción que se me ha ocurrido era decirle que imitara el ruido de una moto, pero claro los moteros ingleses no quitan los silenciadores y sus motos no hacen "BRrrrrrrrrrrrrrrrrrrr" si no "Ssssssssssssssssssssssshhhhhhh"

Un jefe sin remedio...


Por cierto, la logopedia nunca consiguió enseñarme a decir "plato", el mérito se debe únicamente a la paciencia infinita de mi hermana a sus ya tempranos 12 años y a una noche de insomnio infantil.

martes, 3 de junio de 2008

Entre sus labios

Siguiendo consejos dejé mi catana aparcada unos días, cogí a mi reina de la mano y nos fuimos las dos a entregar personalmente el mensaje. Los mensajeros de hoy en día salen demasiado caros y son poco eficaces.

Nuestra idea era coger el corcel blanco pero resultó que estaba en fase prepotente y decidimos coger un burrito catalán, y digo uno y no dos porque mi reina y yo solo ocupamos un espacio.

Atravesamos el mar, atravesamos los Alpes, atravesamos fronteras y llegamos a un lugar sin expresión alguna, mensaje en mano a entregarlo a su destinatario.

La entrega se efectuaría a las 20.37h hora local en la "hlavná stanica" de Bratislava. Pero no leyó el mensaje, ni siquiera vio que lo llevaba en mi mano.

Se abalanzo sobre mis labios y acabe perdiendo el mensaje.

Que más da, que no lo lea en papel si lo lee en mi boca, y en su boca.