y con esta frase me convenció, aunque sólo diera paso a la fusión de nuestros labios
hasta ahí
"No puedo, no debo"
Aún siento el tacto de sus manos sobre mis caderas ascendiendo a mi cintura.
No sé si habría seguido hacia delante o me habría frenado
pero me ayudó a coser un poco mi yo rasgado
3 comentarios:
Esto promete.
No se inquiete, que pronto le mete mano bajo la falda y le desabrocha un botón del vestido
No me inquite, se inquieto el pero a la siguiente me frene yo...
mis razones tengo!
Esas pequeñas transgresiones incorporan un poco de pimienta a nuestra vida...
Publicar un comentario