miércoles, 9 de julio de 2008

Costureros

"No sé si me atreveré a pedírtelo otro día"

y con esta frase me convenció, aunque sólo diera paso a la fusión de nuestros labios

hasta ahí

"No puedo, no debo"

Aún siento el tacto de sus manos sobre mis caderas ascendiendo a mi cintura.

No sé si habría seguido hacia delante o me habría frenado

pero me ayudó a coser un poco mi yo rasgado

3 comentarios:

Don Peperomio dijo...

Esto promete.
No se inquiete, que pronto le mete mano bajo la falda y le desabrocha un botón del vestido

la guardiana dijo...

No me inquite, se inquieto el pero a la siguiente me frene yo...

mis razones tengo!

Benjuí dijo...

Esas pequeñas transgresiones incorporan un poco de pimienta a nuestra vida...